El reino del abuelo

Brisa fresca en la mañana, otra, acompañaba su terco andar, dubitativo, acercándole, un día más, al pedestal de su reino. El suyo, solo suyo, que le asomaba al río –más bien riachuelo- cuya compañía le gratificaba desde hace tantos, muchos, años. Una vez sentado en su...